Párpados cerrados con una fuerza sobrehumana, manos que tapan la cara, brazos que cubren el rostro, gritos agudos y llantos desconsolados… es la situación habitual al intentar echar gotas en los ojos de los niños. Como es posible que sepas, no es tarea fácil, y si aún no has tenido que vivir esta situación, te recomendamos que leas este post detenidamente por si llega este incómodo momento, sepas cómo afrontarlo.