Tensión ocular: qué es, síntomas y cómo afecta

Las personas que padecen de presión arterial alta suelen tener diferentes problemas de salud, pero ¿sabías que también afecta a la visión? La presión empieza a afectar a nuestros ojos cuando llega a 140/90 mHg, pudiendo causar glaucoma o la pérdida de la visión, en el peor de los casos.

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¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es el daño generado en el nervio óptico como consecuencia de una alta presión intraocular, es decir, cuando la presión interior del ojo es más alta de lo normal. Este daño puede derivar en serios problemas de salud visual que requieren un seguimiento continuo por parte de un profesional. En las primeras etapas del glaucoma no se percibe ningún síntoma, por lo que las revisiones oculares regulares son fundamentales para detectarlo antes de que empiece a afectar a la visión.

Un punto a tener en cuenta es que la hipertensión ocular y el glaucoma no son lo mismo, ya que hay personas con hipertensión ocular que no desarrollan daños en el nervio óptico, aunque son más propensas a desarrollar glaucoma. Por eso, es importante que pacientes con hipertensión ocular se realicen revisiones de forma periódica para descartar que la tensión está afectando a su nervio óptico.

¿Cuáles son los síntomas?

Para hablar de síntomas, primero tenemos que diferenciar los dos tipos de glaucoma que existen; el glaucoma crónico; que se desarrolla de manera progresiva, y el glaucoma agudo, que aparece de manera repentina.

La hipertensión ocular se produce por un mal funcionamiento del sistema de drenaje del humor acuoso, que se encarga de bañar las estructuras oculares anteriores. Cuando el humor acuoso no circula correctamente, se rompe el equilibrio entre la cantidad que se produce en el ojo y el líquido que va saliendo de él, lo que provoca un aumento de la presión ocular. Este aumento suele ser progresivo.

Desafortunadamente muchos síntomas de la presión intraocular alta suelen pasar inadvertidos, por eso es importante realizar controles periódicos para vigilar y controlar la tensión de los ojos mediante una prueba muy sencilla con el tonómetro de aire.

 

 

En algunos casos los pacientes pueden presentar síntomas como dolor de cabeza y pinchazo de ojos, visión de anillos de colores alrededor de luces brillantes, pérdida gradual de la visión o sangrado. Los ojos presentan vasos sanguíneos responsables de oxigenar la zona y una hipertensión puede originar una rotura de las estructuras de los vasos sanguíneos o causar una retinopatía (sangrado ocular).

 

Factores de riesgo

El estrés o los traumatismos son las causas más comunes de hipertensión ocular. Sin embargo, te mencionamos otros factores de riesgo que pueden provocar que algunas personas o pacientes tengan más predisposición a una tensión ocular alta:

  • Adultos mayores de 40 años.
  • Personas que hayan consumido esteroides y corticoides durante un largo periodo de tiempo.
  • Personas con diabetes, hipertensión arterial elevada o problemas circulatorios.
  • Personas con una miopía elevada.
  • Tener antecedentes familiares directos con glaucoma.
  • Llevar una alimentación poco equilibrada.
  • Personas fumadoras.

 

¿Cómo se detecta una presión ocular anómala?

En las revisiones oculares rutinarias se llevan a cabo varias pruebas que pueden detectar cualquier signo de glaucoma:

  • Se comprueba la presión ocular mediante una tonometría de no contacto, o soplo de aire, o una tonometría de contacto, para la que es necesario administrar unas gotas anestésicas previamente.
  • Examinar el nervio óptico con un retinógrafo o biomicroscopio, buscando signos de aumento de presión en la zona.
  • Evaluar la extensión periférica del campo de visión.
  • Si se detectan anomalías, el óptico-optometrista realiza la derivación al especialista, quien podrá confirmar el diagnóstico y dar el tratamiento adecuado a cada paciente.

Aunque el glaucoma no tiene cura, diagnosticarlo a tiempo, llevar un control y seguir el tratamiento adecuado, puede ayudar a minimizar la progresión de la enfermedad.

 

Tratamiento

Existen diversos tratamientos para la hipertensión ocular. A continuación, te explicamos algunos de ellos:

  • Medicamentos que ayudan a que el ojo libere líquido para reducir la presión ocular.
  • Intervención quirúrgica para drenar el ojo, reduciendo la presión y previniendo síntomas o problemas que puedan derivar en otros más graves.
  • Betabloqueadores o fármacos que ayudan a reducir la presión arterial y el exceso de trabajo que realiza el corazón.