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Lentillas diarias o lentillas mensuales

Existen numerosas ventajas de llevar lentes de contacto. Desde el punto de vista estético, son casi invisibles. Dejan que los ojos se vean con claridad. Desde el punto de vista práctico, el usuario de lentillas goza de un campo de visión nítido y amplio, porque siguen el movimiento del ojo a lo largo del día.

Debes saber que existen varios modos de llevar las lentillas. Se puede optar por las llamadas lentillas diarias, mensuales o bimensuales, a escoger según lo que  mejor te convenga.

Piensa en pedirle consejo a un oftalmólogo. Te ayudará a determinar qué lentillas serán las que mejor se adapten a tus dioptrías, a tu estilo de vida y a tu presupuesto.

Las lentillas diarias

Las lentillas llamadas “lentillas diarias” tienen considerables ventajas para el usuario. Son de uso único, lo que significa que se llevan durante un día y se desechan esa misma noche.

No necesitan mantenimiento ya que se lleva cada día una nueva lentilla. Este tipo de lentillas son ideales para las personas que viajan regularmente o para  las que no quieren verse obligadas a limpiar las lentillas. Generalmente se utilizan como complemento de las gafas. Por otro lado, la comodidad es óptima y el riesgo de infección o de alergias es muy reducido.

Estas lentillas diarias pueden utilizarse alternativamente con otros tipos de lentillas mensuales tradicionales o de forma puntual en sustitución de las gafas.

Las lentillas mensuales o  bimensuales

Las lentillas mensuales o bimensuales son las más comunes y son recomendables para la inmensa mayoría de los usuarios. Estas lentillas deben  ponerse por la mañana y quitarse por la noche y están destinadas a un uso  respectivamente entre dos y cuatro semanas antes de desecharse.

Las lentillas mensuales o bimensuales son muy simples de manipular. Sin embargo, deben limpiarse a diario (y después de cada utilización) con el mayor cuidado, así como el estuche en el que se conservan. Por otro lado, es primordial lavarse bien las manos con agua y jabón y secarlas antes de ponerse o quitarse las lentillas. Este momento es esencial para la calidad de tu visión y la salud de tus ojos.

Existen 4 etapas que hay que respetar para limpiar bien tus lentillas:

–        Coger cuidadosamente cada lentilla durante algunos segundos entre el pulgar y el índice con un poco de solución para eliminar los depósitos de la superficie.

–        Llenar el estuche de solución y sumergir las lentillas. Atención, deben quedar sumergidas por completo.

–        Dejar las lentillas en el estuche el tiempo indicado en las instrucciones proporcionadas con producto. Generalmente hay que dejarlas a remojo durante toda la noche.

–         Antes de volverse a poner las lentillas por la mañana, hay que lavarse las manos y enjuagar cada lente con la solución.