El post de esta semana está dedicado a uno de los defectos visuales más comunes: el astigmatismo. Esta patología provoca que las imágenes se enfoquen sobre la retina de forma distorsionada, lo que impide el enfoque claro de los objetos y generalmente está causado por una alteración en la curvatura anterior de la córnea. El astigmatismo puede aparecer solo o asociado a la miopía o hipermetropía, y suele ser estable durante toda la vida.

La Ortoqueratología, también conocida como Orto-K, es un procedimiento no quirúrgico que tiene como finalidad la reducción temporal de algunos defectos visuales, como la miopía y el astigmatismo. Las lentes utilizadas en este tratamiento son permeables a gas y consiguen reducir los defectos visuales en un espacio de tiempo sorprendentemente corto. Si la semana pasada alertamos de la previsión de que la mitad de la población mundial sea miope en 2050, la Ortoqueratología es una buena opción para evitar que esta previsión se cumpla.