Síntomas y cuidados para la conjuntivitis

La conjuntivitis es una de las infecciones oculares más frecuentes en la población. Afecta tanto a adultos como a niños, pero no suele ocasionar trastornos de gravedad. Con la llegada de la primavera y el polen, durante esta estación del año se hace muy frecuente padecerla.

Aunque lo normal es que comience por uno de los ojos, rápidamente puede extenderse al otro si no se toman precauciones para evitarlo. Hoy te hablaremos de esta infección ocular, de sus síntomas y de los cuidados necesarios que te ayudarán a superarla.

Entre las causas de la conjuntivitis están las reacciones alérgicas a los contaminantes o sustancias irritantes (contaminación, humo, cloro de la piscina, productos de limpieza, maquillaje…). La más común de ellas es la conjuntivitis primaveral o también conocida como “fiebre del heno”, generalmente causada por el polen esparcido en el aire.

Por otro lado, la conjuntivitis también puede venir causada por virus o bacterias (a veces consecuencia de un resfriado común). En estos casos, suele ser contagiosa y se puede transmitir por el contacto directo con las manos, por lo que se deben extremar las medidas higiénicas.

En cuanto a los síntomas de la conjuntivitis, los más reconocibles son:
– Ojos rojos y llorosos.
– Hinchazón de los párpados.
– Sensación de arenilla o motas en los ojos.
– Secreción conjuntival.
– Picor.
– Visión borrosa, fotofobia (dolor al mirar a un foco de luz) o sensación de pérdida de visión.

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Créditos de imagen: Composition with Artificial Tears via photopin (license)

El tratamiento de la conjuntivitis vendrá determinado por el agente causante de la infección. Así, se pueden tomar una serie de medidas para aliviar los síntomas de la dolencia. Entre ellas, se pueden aplicar compresas frías en los ojos o gotas lubricantes para los ojos. Cuando la conjuntivitis es ocasionada por un virus o por una bacteria se deben aplicar colirios antibióticos, que han de ser prescritos por un médico.

Desde la Sociedad Española de Oftalmología nos recuerdan que, para mejorar la calidad de vida del paciente y prevenir complicaciones y contagios, es importante realizar lavados frecuentes del interior del ojo 4-5 veces al día con envases pequeños desechables de suero fisiológico. El lavado debe ser enérgico para eliminar por arrastre todas las secreciones. También es útil el empleo de lágrimas artificiales para reducir el escozor y las molestias derivadas de la conjuntivitis.

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Créditos de imagen: Bed (of) Flowers via photopin (license)

Por eso, para la prevención de la conjuntivitis y evitar el contagio se pueden seguir las siguientes medidas de higiene:
– Lavarse las manos frecuentemente con agua tibia y jabón.
– Desechar la bola de algodón o el pañuelo con el que se ha limpiado el área del ojo.
– Evitar tocarse o restregarse los ojos.
– No usar la misma botella o envase de las gotas para los ojos infectados que para los sanos, aunque sea de la misma persona.
– Lavar bien las fundas de almohadas, sábanas, paños y toallas en agua caliente y detergente.
– No compartir el maquillaje para los ojos, la cara, los cepillos cosméticos o las lentes de contacto.
– No acudir a centros deportivos ni a la piscina.

Como hemos indicado, la conjuntivitis es muy frecuente en estaciones como la primavera. La práctica totalidad de los pacientes están curados al cabo de un mes tras el comienzo de los síntomas cuando se realiza un adecuado tratamiento. ¡Cuida tus ojos y disfruta sin riesgos de una perfecta visión en primavera!