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Mitos sobre el uso de lentillas

Existen innumerables mitos que han servido para crear miedo y confusión en torno al uso de lentillas, en este post resolvemos algunos.

Mito: las lentillas pueden perderse detrás del ojo

¡Falso! Este es uno de los mitos más comunes y extendidos sobre las lentillas. La conjuntiva, es la capa que recubre el ojo en su parte posterior, y es la responsable de evitar que la lente de contacto se mueva de la posición que debe ocupar. Por ello, puede que en algún momento la lentilla se desplace y se coloque debajo del parpado superior pero es imposible que vaya más allá de la superficie frontal del ojo.

Mito: Las lentillas pueden quedarse pegadas al ojo

¡Falso! Las lentillas no se quedan pegadas al ojo. Como mucho, lo que podría ocurrir es que el ojo se reseque y necesite de algún colirio o lágrima artificial para quitarla más fácilmente. Por tanto, siempre se pueden acabar retirando con un poco de paciencia.

Mito: Es habitual sufrir infecciones cuando se llevan lentillas

¡Falso! Sólo se producen infecciones por un inadecuado uso, como por ejemplo, no seguir una rutina adecuada en la limpieza de las lentillas. Si siempre se siguen los pasos correctos de una forma sencilla, no hay ningún riesgo.

Mito: Las lentillas son incómodas, se pueden salir del ojo y perder

¡Falso! Hace unos años, cuando se utilizaban sobre todo lentillas rígidas era más fácil que las lentes se salieran del ojo y que además resultasen incómodas ya que requerían de un tiempo de adaptación. Actualmente, las lentillas más extendidas son las lentillas blandas, que se adaptan y se acoplan perfectamente a la forma del ojo, resultando más difícil que se salgan y terminen perdiéndose, y además apenas requieren de periodo de adaptación.

Mito: El uso de lentillas agravará el problema de la vista que se padece

¡Falso! El uso habitual de lentillas no agravará la disfunción de la vista que uno padece. Mucha gente cuando empiezan a utilizar lentillas tienen una graduación y unos años más tarde la graduación ha aumentado. Este empeoramiento no se debe al uso de lentillas sino a otros factores como por ejemplo, la pérdida de flexibilidad del cristalino que se produce con el paso del tiempo.

Mito: Los adolescentes no pueden llevar lentillas

!Falso! Muchos adolescentes, e incluso niños, usan lentillas. La edad media a la que los adolescentes empiezan a llevar lentes de contacto son los 13 años. Igualmente, hay niños de hasta 8 años que llevan habitualmente lentillas. No hay una edad fija o establecida, ya que depende de la madurez y grado de motivación del propio niño. En cualquiera de los casos hay que procurar que el niño sea independiente para el manejo de sus lentes de contacto. Por eso, especialmente en edades más tempranas, están indicadas específicamente las lentillas diarias ya que evitan posibles contaminaciones por poco rigor en la higiene de manos y estuche.

Mito: Las personas mayores de 40 años no deberían usar lentes de contacto

!Falso! Gracias a las lentillas bifocales y multifocales y a las lentes de contacto normales, en el caso de la adaptación por monovisión, cada vez es más común el uso de lentillas en personas con edad avanzada. A pesar de que los ojos sufren una mayor sequedad con la edad, los materiales utilizados en las lentillas de nueva generación hacen que actualmente resulte mucho más cómodo llevar las lentillas todo el día.

Esperamos haber resuelto estos mitos y desde +Visión os animamos a probar gratuitamente cualquiera de nuestras lentillas en tu óptica más cercana, para empezar a conocer de primera mano todos los beneficios que te pueden aportar.

 

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