Banner descuento gafas graduadas, monofocales o progresivas
X

¿Ves bien en tres dimensiones?

No tener una buena binocularidad, es decir, una buena visión en tres dimensiones, es una anomalía más común de lo que nos pensamos: el 15% de la población, aproximadamente, presenta problemas para observar en profundidad. Para saber si ves bien en tres dimensiones, hay algunos trucos, ¡descúbrelos!

La binocularidad consiste en la capacidad visual de que los ojos trabajen a la vez de manera precisa y coordinada. Para lograrlo, ambos ojos deben tener las mismas habilidades o similares y trabajar como si fueran uno. Por eso, uno de los siguientes síntomas desencadena en problemas de binocularidad y de visión en 3D: estrabismo (ojo torcido), ambliopía (ojo vago), visión doble, supresión de la visión de un ojo…

¿Cómo saber si sufres problemas de binocularidad? El test de Titmus permite medir los grados de visión binocular; sin embargo, debes realizarlo en persona para poder ver claramente las diferencias. No obstante, algunas personas empiezan a sospechar con acciones cotidianas, sin haber realizado dicho test: jugando al tenis, ping-pong o pádel al calcular mal las distancias para golpear la pelota, llenando una copa o vaso, conduciendo, etc. En definitiva, con cualquier actividad que suponga calcular las distancias y, de forma más evidente, cuando las distancias se deben calcular en movimiento.

 

La pregunta que nos hacemos a continuación es: ¿podemos recuperar la visión en tres dimensiones? Cuando una persona no desarrolla correctamente la estereovisión durante los primeros años de vida (antes de los ocho años), se puede trabajar y corregir con mayor facilidad. En el caso de perder la binocularidad en edad adulta -a raíz de alguna enfermedad o accidente- es más difícil de recuperar, pero gracias a la plasticidad del cerebro y su capacidad para cambiar, sí que es posible recuperarla.

 

Un ejemplo de este último caso es el de Susan Barry, neurocientífica estadounidense, que a sus 50 años recuperó la binocularidad. Barry tenia un ojo torcido desde pequeña y, después de entrenar su ojo con ejercicios de terapia visual, consiguió ver en 3D: “de repente el volante del coche o el grifo de la pileta del baño parecían saltar ante mis ojos y podía percibir, por primera vez, el espacio entre las hojas de los árboles”. Aunque algunos oftalmólogos consideran que ver en tres dimensiones no es imprescindible, Barry asegura que le cambió la vida y lo explica en su libro “Fixing my gaze”.

 

Si tienes cualquier duda o consulta sobre este tema o cualquier otro relacionado con tu salud visual, nuestros ópticos-optometristas especialistas te atenderán encantados. ¡Pide cita y ven a vernos!