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La conjuntivitis: causas y síntomas

A veces sentimos molestias en nuestros ojos pero no sabemos exactamente de qué puede tratarse. Bañarse en la piscina sin gafas de buceo, esquiar sin protección, conducir durante un atardecer sin gafas de sol… Éstas solo son algunas actividades que pueden dañar la visión y provocar infecciones y enfermedades oculares.

Cuando tus ojos están rojos, notas una sensación de arenilla bajo los párpados y sientes algo de picor, lo más probable es que padezcas conjuntivitis. Esta infección es una de las más populares tanto en niños como en adultos y consta de la inflamación o infección de la conjuntiva del ojo, una membrana mucosa y transparente que recubre el interior del párpado. Una curiosidad de la conjuntivitis es que la infección suele darse en un solo ojo pero como es extremadamente contagiosa, suele extenderse al otro ojo sin ni siquiera darnos cuenta. Es por eso que es muy importante tomar las máximas precauciones para evitarlo. Cabe decir también que no se trata de una enfermedad que da lugar a trastornos de gravedad.

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La conjuntivitis se produce por varios motivos ya que el ojo es un órgano totalmente expuesto a factores externos y todas las sustancias presentes en el ambiente. Algunas causas que pueden provocar conjuntivitis son las siguientes:

– Los virus: un resfriado común por ejemplo
– Las bacterias
– Los hongos: causados por reacciones alérgicas
– Las alergias
– La exposición a agentes químicos: medicamentos por ejemplo

Éstos son algunos de los síntomas de la conjuntivitis:

– Enrojecimiento
– Sensación de arenilla bajo los párpados
– Sensación de pérdida de visión
– Lagrimeo
– Picor
– Secreción conjuntival

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Igual que todas las infecciones oculares, la conjuntivitis también puede, en cierta medida, prevenirse. Algunas de las medidas preventivas son las siguientes:

– Higiene: lavarse las manos y evitar frotarse los ojos
– No compartir toallas, almohadas, sábanas u otro tipo de objetos que hayan podido estar en contacto con los ojos de una persona con conjuntivitis
– Usar toallas distintas para cada ojo si solo hay uno infectado
– Un buen mantenimiento de las lentes de contacto
– Vigilar con los productos de cosmética y reconocer si hay alguno que nos produce alergia y podría ser el desencadenante de la infección
– Si se padece alergia al polen se deben de evitar los ambientes con altas concentraciones de esta substancia
– Vigilar con el cloro de las piscinas ya que puede ocasionar la conjuntivitis

Por lo general, las infecciones como la conjuntivitis suelen remitir por sí solas. Acudir a un oftalmólogo nunca está de más ya que puede recomendar un tratamiento sintomático para reducir el picor y la inflamación. En casa, es muy recomendable lavarse los ojos con suero fisiológico frío para aliviar el dolor.